
Yes. Some of the means I use are trivial-and some are quadrivial. James Joyce.
Patricia Garrido Elizalde1
I. Devenir una vida silenciosa.
En esta ocasión mi interés se centra en Jacques Lacan tardío, aquel de los seminarios posteriores al año 1972, el de la intuición del agujero y del nudo, así como, de su gran potencial operativo, tanto como su singularidad.
Hay un corte y un recomienzo con la escritura nodal del Borromeo. En esa perspectiva ponerle atención como creador resulta un estudio más apasionante, lleno de contradicciones, complejidad y desasosiego. Para los años 70, en el último tirón que no se detiene más que con su muerte, Lacan se ha convertido en un exiliado de su propia obra, en una vanguardia para su tiempo y un punto de partida para el porvenir.
¿Cómo influye el ocaso vital en la obra de un artista? retomando las palabras de Adorno El vanguardismo de los ancianos (Adorno, 1966)(2) y de Edward Said en su Estilo tardío. Música y literatura en contracorriente (Said, 2009). Adorno, en su teoría del arte, destaca que el estilo tardío sorprende por la presencia inesperada del silencio y, para ambos autores no es interesante el punto de vista realista o empírico(3), en este caso el naufragio de una vida, más bien proponen “buscar las causas del silencio en “el objeto mismo estético”. Lacan, durante los seminarios de los últimos años vino cada vez más silencioso, las sesiones menos frecuentes y menos extensas, su público cada vez más escaso. Él mismo con fastidio invitaba, “¡sean menos en el recinto!”. En efecto, en la época nodal su público lo abandona. Lacan se volvió más silencioso, acaparado por Joyce tanto como por el nudo Borromeo, por su nudo bo, “como lo llamaba jugando con el equívoco del Monte Neubo, donde Moisés descubría la tierra prometida y donde murió”. 4
A partir del seminario Encore [Aún] el nudo Borromeo tomó un enorme protagonismo en su enseñanza. En el seminario que siguió a Le sinthome, los nudos se volvieron casi exclusivos pese al título joyceano: L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre, que recordaba los juegos homofónicos translingüísticos de Finnegans Wake: who ails tongue coddeau, a space of dumbillsilly, donde Lacan, según su propio decir, no habría sabido sin Jacques Aubert, escuchar ou es ton cadeau, espèce d’imbécile?5
En el seminario, los nudos se hicieron más presentes y el diálogo con los topólogos —jóvenes matemáticos, Soury y Thomé, recuerden esos nombres— que lo acompañaban frecuentemente en un intercambio sostenido, se prolongaba en el marco mismo del seminario bajo esta forma, también, de diálogo. No se contentaba con dibujar sus nudos, asimismo los fabricaba, con “bouts de ficelles”, cuerdas que cortaba y volvía a pegar: La sala, las mesas, la recámara en Guitrancourt repletas de cuerdas, hilos y nudos. En su consultorio a la hora de las sesiones Lacan tejía con cuerdas marinas, o aquellas de los scouts, pizarrones, gises de colores lo acompañaban por doquier. Su estilo fue menos teatral y menos agresivo. “Je vieillis, je deviens gentil” [“Envejezco, me vuelvo gentil”], exclamó un día, relata Millot.6 A fuerza de escrutinio y desmontaje su enseñanza alcanzaba una claridad inédita. Fragmentada, sin desarrollos, fulguraba un centelleo que tomaba a contra pelo las formas habituales de pensar. Quelles visions dans le noir de lumière! Quelles visions dans le noir sans ombre de lumière et d’ombre!7. Sombras luminosas que emergen de la oscuridad, luego, todo lo que encaminaba a la escritura.
Si bien con este approach Lacan apunta a despatologizar y a dejar de hablar de clínica, también es una manera de interrogar al saber hacer con el síntoma-artificio, al artista, al artesano con su arte. Hay una interrogación sobre el arte, que reza de esta manera: ¿De qué modo el artificio puede apuntar expresamente a lo que se presenta primeramente como síntoma? ¿Cómo el arte, el artesanado, puede desbaratar, si se puede decir así, lo que se impone como síntoma? ¿Cómo un arte puede apuntar de manera adivinatoria a sustancializar el sinthome en su consistencia, pero también en su ex-sistencia y en su agujero?8
Lacan cambió su perspectiva estética; en los últimos seminarios, la mostración de las cadenas y de los nudos —con los que se rompía la cabeza— tomaban cada vez más el lugar de la palabra, que frecuentemente se reducía a los comentarios que Lacan mismo hacía de las figuras. Introdujo una nueva manera de pensar y en la discontinuidad marcó una ruptura. En silencio operó manipulaciones, cortes e intervenciones quirúrgicas, buscó caminos menos trillados y en lugares menos comunes. A veces se estudia la discontinuidad que hay entre Freud y Lacan, por lo menos esa es la posición de l’école lacanienne de psychanalyse, ya que no hay freudo-lacanismo,9 menos atendida es la discontinuidad de Lacan consigo mismo, puesto que abandonaba su propia piel de tanto en tanto. Sin embargo, esta discontinuidad es de un gran importancia, pues lo que resulta interesante en la exploración, en esos años terminantes es su apuesta radical llevada hasta sus últimas consecuencias, la de proponer una nueva escritura para el psicoanálisis. Toda escritura en la soledad reencontrada es silenciosa, el acto de escribir o de leer, puede ser algo silencioso. Durante muchos siglos leer no fue sólo una operación hecha con el ojo, sino siempre con la voz, y escribir era una una actividad sujeta a la presunción de que las palabras elegidas serían animadas por el habla, bastaban cuatro palabras para saber que oímos una voz “Muy devotos necios eran…”. Para acotar este escrito, a continuación, sólo me ocuparé de Lacan y su encuentro con Joyce, su despliegue en el seminario del año 1975-1976, el nudo Borromeo, la cuestión de la locura, finalmente lo que se aprende de Joyce. Provisoriamente diremos de este encuentro —a la manera de Lacan—, que no habrá totalidad. Sin conclusiones: sólo fragmentos, esbozos, irrupciones a la manera misma de la escritura nodal.
II. ¿Qué es un nudo borromeo?
Es el nuevo mos geometricus, tan amado por Spinoza, Pascal y Descartes, el de ellos sostén ideal de la demostración, pero descansa en la falacia de una evidencia formal. Este nuevo es un modo no euclidiano, no cartesiano, no métrico. Otra geometría sobre la cadena donde el sostén y las distancias son flexibles, donde no desaparece el lugar ni las relaciones de sucesión (antes, después), en esos mismos espacios permanecen los envolvimientos (adentro, afuera). Usarlo lógicamente, usarlo hasta alcanzar su real. Adelanto, se precisa ¡no sustancializar el nudo! ¡no sustancializar el nudo!
More geometrico a causa de la forma, cara a Platón, el individuo se presenta como puede, como un cuerpo. Y este cuerpo tiene un poder tan cautivante que hasta cierto punto habría que envidiar a los ciegos ¿Cómo puede leer a Euclides un ciego, suponiendo que utilice el braille?10
Una nueva geometría que permite mejor ubicarse en el discurso analítico. En su novedad también permite pasar del Nombre-del-Padre a condición de servirse de él. ¿Por qué el nudo Borromeo aparece como el objeto topológico más apropiado para definir y pensar con estas dit-mensiones, real, simbólico e imaginario? Eso viene de las propiedades específicas del anudamiento borromeo: No sólo porque el nudo Borromeo comienza con tres (no hay anudamiento borromeo en una cadena olímpica o con dos cuerdas que se auto-atraviesan), empero, sus tres, que no son los de Freud, están anudados de tal manera que si se corta uno, no importa cual, se liberan los otros dos. Eso quiere decir que ninguna de las cuerdas o anillos de hilo del anudamiento borromeo pasa por el agujero de alguno de los otros y, ninguna cuerda, se enlaza con ninguno de los otros dos. Es un nudo donde no hay relación entre ellos de a dos. El nudo se caracteriza por este efecto de no relación [non-rapport] y es por eso que Lacan lo retiene como medio propicio para dar cuenta del real de la no relación sexual [non–rapport sexuel].
Todo anudamiento entre el simbólico, el imaginario y el real tiene efectos. Ya Lacan en su introducción a la publicación de R.S.I (seminario 1974-1975), en Ornicar?, lo plantea en estos términos, hay que poner sus categorías del Simbólico, del Imaginario y del Real “a la prueba de un testamento”. Lo propio del anudamiento es que implica tres efectos que son: efecto de sentido, efecto de goce y efecto de non-rapport sexuel. Para Lacan el Borromeo no constituye un modelo en la medida en la que hay algo junto a lo cual la imaginación desfallece. Quiere decir que ella resiste como tal a la imaginación del nudo. De la misma manera el abordaje matemático del nudo resulta insuficiente. “La inquietante extrañeza [unheimlich] depende exclusivamente del imaginario y la geometría específica y original de los nudos tiene por efecto exorcizarlo. Pero, resulta por sí mismo extraño que haya algo que permita exorcizarlo (X=I,S)” .
El deseo de conocer encuentra obstáculos. Para encarar este obstáculo, Lacan nos dice, invento el nudo, porque conocer (que es la ciencia) no es el saber (que es el inconsciente). Quiere decir que sólo el nudo es el sostén concebible de una relación entre cualquier cosa y cualquier cosa. Si bien el nudo es por un lado abstracto, debe ser pensado y concebido como concreto: (9 de diciembre de 1975) “ […] figura sutancializada por el escrito, por el dibujo. Esto no quita que lo sentido [senti] como mental, lo sentimental, sea débil, porque siempre en algún aspecto puede reducirse a lo imaginario mental.” Este nudo calificable de Borromeo no se puede cortar sin disolver el mito del sujeto —aquel de un sujeto reflexivo y transparente a sí mismo; un sujeto como no supuesto, es decir, el mito de la existencia de un sujeto real— al que no distingue de cada cuerpo aislable como parlêtre, como cuerpo hablante, cuerpo que sólo tiene un estatus respetable, en el sentido común de la palabra, por este nudo. Imaginar la consistencia lleva derecho a lo imposible del corte, pero por esto el corte siempre puede ser el real, —el real como imposible— …resulta difícil no considerar el real como tercero, ex-siste. Solicitar el orden de un recurso al real no ligado al cuerpo, es pues lejos del real del cuerpo que hay posibilidad de lo que llamamos resonancia y consonancia.
Respecto a este nudo Soury, muy tempranamente, identificó a la topología de Lacan como una intuición del agujero, esta historia del agujero, con relación a las matemáticas es bien diferente. Si bien las superficies y los cortes habían sido notoriamente identificados por los matemáticos,11 la noción de agujero, aunque existente, era bien embrionaria, era un primer misterio… Así que Lacan según Soury se había adelantado a los matemáticos de su época, de la misma manera, señala que para los años 70, Lacan, en un movimiento de ida y vuelta introduce una extrapolación lógica de la noción de agujero más allá de la noción de frontera, para efectuar, luego, un movimiento de retorno, al escribir su aplanamiento, que no es otra cosa que una especie de “proyección”. Es decir, el nudo como objeto espacial y su representación como nudo aplanado en un dibujo, en el que no hay agujero, sino frontera, de ahí la idea y vuelta. En la actualidad, la topología podría definirse como aquella que trata aspectos puramente cualitativos de problemas analíticos y geométricos y estos aspectos se pueden definir en términos de agujeros y/o singularidades globales. Justamente, si tratáramos de encontrar una palabra simple para hacer saber de la complejidad de su estudio: sería la de agujero. Sin embargo, para los topólogos, quizás no sea tan interesante hablar de los agujeros sino es que para definir la propiedad topológica del género y su posibilidad de conectividad.
En el lenguaje de todos los días tenemos distintas formas para definir a los agujeros, de maneras no equivalentes, quizás la definición más común habla del número de orificios que tiene un objeto o una superficie. Hay, también, la aprehensión de la filosofía, que siempre lo destinó a la negatividad, la negación, el vacío o la nada. Pero sólo Lacan hace notaciones de los cortes y de los agujeros con un uso lógico y escritural, no se redujo al uso espacial. Tanto que indicó “con mi nudo, hay que ser bastante tonto para no preguntarse para qué sirven”.
Pero, ¿cómo se define un agujero en topología? Para definir los agujeros, será necesario elegir el tipo de igualdad entre los objetos topológicos de los que hablamos: en homología (se trata aproximadamente de un medio para asociar con cada forma un objeto matemático) se usan ciclos, es decir, generalización de curvas cerradas no orientadas, como ejemplo los toros que tiene lazos que envuelven sus agujeros, presentan una homología no trivial; mientras que en homotopía, que es el que nos interesa se usan lazos, es la generalización de curvas orientadas que empiezan y terminan en un mismo punto y no se atraviesan así mismas, en este caso un nudo trivial. Pero aquí todo lo que importa es la topología del objeto. ¿Si pensáramos que el agujero es él mismo el objeto? En esa perspectiva podemos definir el nudo en su aspecto extrínseco como: Un objeto tridimensional que perfora el espacio. El espacio tridimensional es el único como espacio ambiente de los nudos, es el modo de estar en el espacio lo que nos interesa y nos conmina a la manipulación (Lacan ya hacía ver que un espacio cuatridimensional, era calculable, pero no imaginable). Esta propiedad del nudo, aquella de hacer un agujero, tendrá una gran importancia en este periodo de Lacan y hacia adelante.
En el nudo Borromeo el agujero tiene una función estructural. Este nudo es ante todo una organización de agujeros, puesto que no podríamos quedarnos con la observación primera de un agujero central ya que eso es quedarnos con el punto de vista de la frontera,12 más bien, podríamos empezar a intuir que tal agujero no tiene una ubicación en el nudo, sino que depende del punto de vista, por lo que hablamos, pues, de la ubicuidad espacial del agujero.13 En su estructura más simple Soury define así a la cadena borromea: “He aquí un coso de tres agujeros que se sostienen los unos con los otros, que se calzan, que son tomados unos con los otros. En fin estos tres círculos que se sostienen en conjunto (se tiennent, sont pris, se coinçent).”14
Si la primera vez que aparecen en el decir de Lacan es el 9 de febrero de 1972, es en la segunda Encore, donde explícitamente Lacan busca con este ——trique—— un instrumento de escritura. ¿Escritura de qué? Se trata de escribir el saber del inconsciente, dirá más adelante. El 15 de mayo de 1973, afirma que la importancia del nudo es esto: “lo que ella tiene que ver con la escritura ——así como lo definí—— lo que deja de trazo (huella) el lenguaje”.
Mi decir ha sido aquel de este nudo que no introduje ayer y cuyo alcance merece que se insista en ello, eso quiere decir: no podía aparecer en seguida. Lo que en el nudo es tan importante, es su decir. Su decir que, en resumen, la última vez traté de soportar de esta manera [no por el aplanamiento] suficientemente. Lo que tiene de bueno —no es cierto— este nudo, es que, lo que precisamente pone en evidencia que este decir, en tanto que él es el mío, el que está ahí implicado. Eso significa que, en este lado por donde, observen, no he dicho la palabra, he dicho que el decir: que toda palabra no es un decir, de lo contrario, si no toda palabra sería un acontecimiento lo que no es el caso: Un decir es el orden del acontecimiento. (Lacan: 18 de diciembre de 1973).15
Hay siempre pathos cuando se habla: Lacan prefirió un discurso sin palabras (D’un Autre à l’autre, 1968). Lo que nos conduce a un uso de la palabra que podría llevarnos casi a despreciarla, si bien no impide introducir en su discurso la palabra como acontecimiento (événement). Hay esquemas, hay grafos, el uso de la combinatoria de cuatro términos que giran y que no permutan el orden de sucesión. Deja cuatro configuraciones, finalmente, cuatro discursos. El petit a que es totalmente distinto a los otros, es la letra. ¿Qué encontramos? Encontramos la diferencia entre “ello habla” del “está escrito”… ¿Se ve? Comenzamos a separar el escrito del habla. Hay dos modos de la escritura. Un escrito sin palabras que ustedes pueden leer en L’envers de la psychanalyse [El reverso del psicoanálisis] en los discursos. Dos nombres corresponden a dos modos de escritura: symtôme [síntoma] y sinthome [sinthoma].
Yo inventé lo que se escribe como el real” […] “Yo escribo este real con la forma del nudo borromeo, que no es un nudo es una cadena y tiene ciertas propiedades. Estos tres elementos anudados, en realidad como se dice, encadenados constituyen una metáfora. ¿Cómo es posible que haya una metáfora de algo que es sólo un nudo? Hay varias maneras de trazar las cifras la manera más simple es la que designé con el rasgo unario. Yo digo que he inventado algo con la metáfora de la cadena borromea ¿qué es inventar? y ¿qué he inventado yo? ¿Una idea? [¿es un idealismo?] [¿El platonismo de las matemáticas?] Es una idea esta idea de que el real tal como se escribe en el nudo borromeo . No es una idea que se sostenga. Aquí palpamos que la idea, esa que aparece cuando estamos acostados, es eso, por lo menos reducida, a su valor analítico. (J.Lacan, 13 de abril de 1976)
Las cuestiones de vecindad entre los nudos y la práctica no dependen de una metaforización simplista, y el plano con el cual se opera no pertenece a las ciencias exactas. Tendremos que ir a desarrollar esto, en otro plano en el que Lacan —— también oscuro—— nos pide sentir, sentir mentalmente, como un senti – mental, ¡nos insta! Se impone una urgencia absoluta en rearticular la intuición con la operación.
Mucho más adelante, en La Topología y el tiempo (1978-1979) dirá: Hay una correspondencia entre la topología y la práctica. Esta correspondencia consiste en el tiempo. La topología resiste, es en eso que la correspondencia existe (J. Lacan: 21 de noviembre de 1978). Por tanto podríamos decir que su correspondencia está en la resistencia. La topología resiste al aplanamiento, como en el análisis una resistencia impone el mantenimiento de la temporalidad.
R.S.I, Real, Simbólico e Imaginario, sus tres registros que lo habían orientado desde su conferencia del año 1953 lo conducirán a su Nudo Bo. Sigamos con cierto sigilo este giro y la lectura del mismo que propone Jean Allouch.
II.I. UN GIRO EN 1975.
¿Qué fue este giro? Esquemáticamente se puede formular así: mientras, que desde el 8 de julio de 1953, la “teriaca” lacaniana, funcionaba como aquello a partir de lo cual se pueden vislumbrar el conjunto de los problemas propios del campo freudiano, a partir de 1975, esta misma “troika” se volvió el problema. Luego de un instante que debió ser para Lacan de una gran satisfacción y que prolongó por un breve tiempo con el seminario de RSI (1974-1975), este borromeo de tres cuerdas (ronds de ficelle) del que sabemos que ha dicho “le vienen como anillo al dedo” (…Ou pire/Le savoir du psychanalyste, sesión del 9 de febrero de 1972), puesto que resulta del fulgor de la iluminación de la “equivalencia de las consistencias”, sin embargo, es a partir de aquí que las cosas se complican e incluso, se calientan, se echan a perder. ¿Qué demonios ha pasado? Pues bien, el éxito mismo del borromeo a tres que proporcionaba un cifrado de lo que podía, efectivamente, hacer que los tres «registros» pudieran ser tomados como tales y por lo tanto ir juntos /Ensemble/ y con su idea particular de calzamiento (esta palabra que utiliza Lacan: coinçage), la homogeneización, pues, de estos tres luego de haber dado una solución: su equivalencia, ha abierto un nuevo problema, y éste, es el de su diferenciación. Antes de 1975 había tres registros, pero su coexistencia (si no es que su estatuto) no se problematiza; después de 1975, el Borromeo ofrece una razón topológica para esta coexistencia, pero, es su diferenciación que —entonces— parece escapar, escapar a la razón nodológica.
¿La nominación vino a ofrecer la diferenciación que el nudo a tres rechazaba? Sí, pero entonces va a ser necesario que esta nominación sea distinta del simbólico, esta vendrá a ser necesaria para que ella —la cuerda del simbólico— también esté sometida a su ley (de la nominación) y como consecuencia este simbólico no tenga primacía sobre las otras dos dit –mensiones. Y aquí viene el nudo a cuatro, tenemos el simbólico partido en dos, los cuatro siendo entonces R, I, ∑ , (SIMPTÔME), S.16 En mi propia lectura advierto que luego de la introducción de un cuarto nudo, este cambia de soporte en el transcurso de estos seminarios. Primero, Lacan presenta el cuarto nudo como realidad psíquica o el Edipo a la manera de Freud, en las sesiones del seminario de febrero de 1975; para posteriormente, presentarlo como Nombre–del–Padre en las reuniones del fin del seminario de RSI y comienzo de Le sinthome y, en la continuidad de este último, Joyce encarna el sinthome, y finalmente, el analista como el “santhombre”. Otro capítulo será —más complejo, por cierto— el neurótico que sostiene a las otras tres personalidades en su nuevo entendimiento de la psicosis.

III. Lacan y su lectura de Joyce. De aquello de lo que se aprende.
Se dice que Joyce cambió el estilo de novelar radicalmente.
¡Joyce es abrumador! algún día, pregunto, ¿Seremos sus contemporáneos? He aquí una anécdota relatada por uno de sus traductores al español…
En el periodo final de la vida de Joyce, a un mes de llegar a Suiza, aparentando una excelente salud, a excepción de la mermada condición de su vista, y acompañado de su hijo Giorgio, el escritor realizó una visita en Ginebra a Sean Lester, el representante de Irlanda ante la Liga de las Naciones, la cual encabezaba en ese momento como secretario general. Hablaron de libros y el diplomático se sentía avergonzado del nulo conocimiento que tenía de la obra más reciente de su célebre visitante, por lo que le preguntó sobre Finnegans Wake. “¿Es un libro largo? Todavía no lo he visto”. A lo que, con sentido del humor y evidente ingenio, le respondió el autor: “Eso me recuerda la historia del irlandés borracho que caminaba de Drogheda a Dundalk; cuando le preguntaron sobre la longitud del camino dijo que no le preocupa lo largo que era, sino la anchura. 17
¿Quién goza del goce de Joyce? Joyce, enjoy. ¿Cómo agenciar algunos restos, cenizas, pedacitos que subsisten y persisten para hablar de escritura? No sólo de los textos, que señalan su existencia, sino el gesto particular de escribir, la búsqueda, el esfuerzo, la incertidumbre de la escritura, como dice Cioran hablándole de su ”joie d’écrire”.
La broma no le fue ajena a Lacan, y uno de los puntos que va ser importante en el viraje de su pensamiento estos años, nos lo adelanta cuando, en el seminario llamado Le sinthome (1975-1976), espeta en su primera reunión: la pista nos la da Joyce con una broma, joke:
“Observemos de paso, que en la Creación, esa llamada divina sólo porque se refiere a la nominación. No se nombra a la bacteria. Tampoco se la nombra cuando Dios, mofándose del hombre supuestamente original, le propone que empiece por decir el nombre de cada bicho.»
«Solo tenemos una pista de esta tontería si concluimos que, como indica suficientemente su nombre pronunciado en inglés —alusión a la función del índice de Peirce– Adam, era una Madame, según el joke que hace justamente Joyce al respecto”.
Y continúa, “cabe suponer que en efecto, Adán sólo nombró a las bestias, en la lengua de esa a la que llamaré L’Évie. Pues bien la L’Évie tenía una lengua suelta y rápida, ya que luego del supuesto nombrar por parte de Adán, ella es la primera persona que la usa, para hablar a la serpiente. De este modo, La Creación llamada divina se redobla con el parloteo del llamado parlêtre…” Como se ve Lacan comienza el seminario … “joyceando”, plagado de enigmas, plagado de laberintos. Para decir que hay dos niveles: el Nombre del Padre y el del padre del nombre distinguiendo así la función de nombrar, del nombre mismo. Quizás, a ese “padre del nombre” no habría que buscarlo de lado del hombre; dado que si uno piensa que un significante primordial habría intervenido en la creación de las lenguas, entonces es del lado de todas las mujeres donde se debe aguardar ese lugar del saber de las lenguas, ese Otro del sentido. Más adelante en el mismo seminario, evocando el film de Oshima “El imperio de los sentidos” dirá inspirado “por el erotismo femenino empujado al extremo”. Hay una barra que cualquier mujer sabe saltar, es la barra entre el significante y el significado, “[…] ella es como esta barra sobre [no existe un x que no phi de x]». “Toda la necesidad de la especie humana es que hubiera un Otro del Otro, ese al que se llama generalmente Dios, pero del cual el análisis revela que es simplemente La mujer.”
Y también en la misma sesión del seminario a propósito del síntoma, esta forma indica una fecha, la de la inyección del griego en la llamada “lalangue mía, a saber, el francés”, continúa, “si me he permitido esta modificación ortográfica, —de symptôme a sinthome [que se puede escuchar santo hombre , para “que resuene este decir, para que consuene, otro término sinthome madaquin [Santo Tomás de Aquino]]— es porque Joyce en Ulises, en el primer capítulo, formuló el voto de helenizar, de inyectar también la lengua helena, pero ¿en qué? No se trataba del gaélico, aunque trataba de Irlanda. Él escribió en inglés, de un modo tal que la lengua inglesa no existe más. Tanto que Philppe Sollers, no dudó en decir, que si la lengua inglesa tenía poca consistencia, Joyce le agregó algo, l’élangues. Lalengua escapa al lenguaje, hay siempre en lo que se dice lo que queda en reserva, que no llega a decirse y que, sin embargo se escucha. Hay que observar que si la escritura parece propicia para decir lo íntimo, no es porque sea primera, sino porque puede escribir lo indecible y por eso mismo alcanzar el real. Una salida a lo que le acosaba en el psicoanálisis del lado de este real (imposible) que venían a encarnar los nudos.
“Me ocupo de absorber en torno a la obra de Joyce la inmensa cantidad de literatura que él ha provocado. ¿A partir de cuándo se está loco? […] ciertamente, entrar en este camino me transporta, como testimonio que comencé escribiendo Écrits
inspirés. De hecho comencé de este modo, y por eso no he de sorprenderme, por verme confrontado con Joyce, por esta razón me atreví a preguntar ¿por qué le fueron inspirados sus escritos? Joyce dejó una gran cantidad de notas, de garabateos Scribbledehobble… La pregunta en suma, es la siguiente: ¿Cómo saber según sus notas lo que creía Joyce?! ( JL 10 de febrero de 1976)
Joyce inventó el recurso de la novela moderna,18 es procaz, divertido, obsceno, críptico, ilegible, resistente. En sus textos el contenido y la forma tienden a fundirse, pregunto: ¿Da lo mismo decir: “una frase de cinco palabras”, que “una frase que tiene cinco palabras”?
El Ulises, considerada su mayor obra, es una invitación al caos, no digo nada que no sea aceptado por la mayoría de sus críticos, comenzando con T.S. Elliot, en su artículo “Ulises, orden y mito”. Y que recoge con estas palabras The Dublin Review, la acusación de “bolchevismo literario”, hecha ex-cathedra por Shane Leslie. Uno puede leer que ahí donde se lucha por un nuevo orden de cosas se les acusa de “anarquistas». Decires muy contemporáneos a Joyce, pero esto no fue ajeno a Lacan en el campo freudiano.
En efecto, del ostracismo a la sacralización, la originalidad se paga caro, con la resolución implacable de rechazar todos los clichés. Me parece que debíamos pensar que el artista creador resulta ser frío y deliberadamente excepcional.
¿Es que Joyce, como contrapunto, le brinda la radicalización de su posición respecto a Freud? Tenemos pues de Joyce, datos biográficos, literarios, su obra, su correspondencia, los recuerdos de sus allegados… y una enormidad de trabajo crítico sobre su obra. Lacan no tuvo testimonio de los descubrimientos, las iluminaciones, que habrían podido marcar un recorrido, es decir, de su palabra, tropiezos, fallidos, y sin embargo dice, “en Joyce no hay nada que se parezca al inconsciente”. Inventa para decir lo que hay: el sinthome. Una especie de negativo del inconsciente. Lacan infirió que no tenía relación con el inconsciente “en tanto que no hay ninguna oportunidad que ate algo de vuestro inconsciente”.
Este tipo de experiencias no es nuevo y sabemos lo que Freud hizo con Las memorias de un neurópata. Al escribir su texto sobre el presidente Schreber. Luego Lacan, a partir de la lectura de Joyce, como Freud, infirió al constatar que no se parecía a nada, al constatar que los lectores de esta obra, principalmente universitarios, —por no decir únicamente— estaban detrás de este texto para encontrar soluciones a sus enigmas y que a nadie se le ocurrió leerlo para distraerse “al diablo el lector ordinario”, “el escritor expresa, no comunica”. Con sus textos no se está atrapado por la intriga, casi no se ve a nadie leer el Finnegans Wake de este modo. ¿Quiere decir que Joyce no conmueve a nadie, no hace palpitar el corazón de nadie, no concierne a nadie en nada, no lo toca, que no juega con ningún equívoco capaz de conmover el inconsciente de nadie? En síntesis no genera ni seducción, ni simpatía, sin chispa de amor y sin encuentro de inconscientes. Pero esto no es simplemente la crítica de un lector, sino lo que lleva a decir: creo que aquí no hay inconsciente, ¿no ser dupes del inconsciente? Les non–dupes errent?
Se trata de la obra de alguien, desterrado, exiliado, y esto es algo absolutamente singular. Singular en tanto distancia respecto de cualquier comunidad. No hay en común, no hay el sentido común. En una recursividad, Joyce está cerrado sobre sí mismo.
En su obra tenemos un producto que no vale más que para uno sólo. Y en ese sentido, lo singular, fuera de la idea de la clínica de lo particular, y sabemos profusamente que el particular es el ejemplo del universal, ya conocemos esa lógica; el singular no es el particular. “Joyce es precisamente el signo de mi impedimento (el real como imposible), justamente en la medida en la que él expone, de una manera completa y especialmente artística, porque sabe arreglárselas, el sinthome que no puede hacerse nada para analizarlo.”¿Entonces, Lacan inventó el sinthome, para designar lo singular en su carácter absoluto? Joyce encarna el sinthome ¿De qué manera?
La conferencia de Lacan acerca de Finnegans Wake y acerca de sus lecturas de Joyce y del joycismo, llamada Joyce el síntoma (cf., la transcripción, lo que ha sido llamado Joyce el síntoma II) ofrece en sus escasas páginas el repertorio completo y exacerbado de varias lecturas, más adelante lo voy a ir afinando. Constituyendo, a mi entender, un texto modelo de enorme provecho para enseñar al principiante los pasos básicos de cómo recorrer la arquitectura de la obra entera de Lacan, subrayo: arquitectura ¿Cómo mostrar al principiante los pasos básicos de cómo recorrer la arquitectura de la obra entera? Tenemos un texto modelo de la conferencia de Lacan acerca de Finnegans Wake, “Joyce le Symtôme”. No dije, Sinthome.
- Describe el Finnegans Wake haciendo al mismo tiempo un pastiche (= mostración paralela de su estilo).
- Ironiza buena parte de los estudios joyceanos, cometiendo como si fueran propios sus errores más criticados (mostración cruzada) .
- Se sumerge, a ratos, en una emulación muda, una mostración colofón (un remate) .
- Lacan se empeña en mostrarse como un lector aturdido, que es más objeto que sujeto de sus lecturas, más el poseído que el tramoyista de la función.
J. Allouch, dice que el texto de esa conferencia Joyce el síntoma es inentendible. Sin embargo, la misma conferencia, le permitió ver la diferencia que hay de S.K. Beau [escabeau/escalera] para Joyce, y para Lacan. Posicionar su diferencia, respecto al ser, al cuerpo y la belleza, Lacan toma su distancia. Diferenciándose de Joyce respecto a la topología esférica que organiza su pensamiento, la esfera no es el nudo.
De la misma manera Lacan encuentra un giro con Joyce: Una manera de vivir del ser vaciándolo. El cuerpo, el tener, prevalece entonces sobre el ser, expulsa al ser —aún cuando no haya cuerpo sino a partir del ser: “Tengo eso, es mi único ser”—. Se trata de un resultado. El hombre no tiene un cuerpo, sino por el hecho de haber vaciado el ser “vaciado como quien echa un intruso/ como quien vacía una botella”. “Un segundo movimiento donde el hombre posee un cuerpo, deduce que era un alma o más, precisamente, que, a ella, también la tenía”. “Una bizqueada según Lacan que sólo puede calificar así a esa operación desde otra relación con el ser”. La palabra, por supuesto que se define por ser el único lugar donde el ser tiene sentido, el sentido del ser es presidir el tener, lo que excluye el balbuceo epistémico.
Demos un rodeo por otros textos: la superficie del cuerpo ni “sobre”, ni “en”, más bien, “fuera del cuerpo”, “articulada al cuerpo”. El momento en que escribe los 4 discursos, se despedía de la lingüística y de la etnología, e introduce la letra, como lo que está escrito, no como lo que habla, para poner de relieve la originalidad de lo introducido por el psicoanálisis entre el simbólico y el cuerpo. Lacan introduce la relación entre la estructura y el cuerpo: la estructura se atrapa en el punto donde el simbólico toma cuerpo.
Tomando el cuerpo precisamente en modo inverso o lo que hasta ese momento había sido su abordaje de la estructura como desencarnación. En Baltimore, Lacan, enuncia en su título: “De la estructura como intromisión de una alteridad pre-requisito a todo sujeto posible”. En lugar de partir de la palabra clásica de sujeto, aquí habla del cuerpo del simbólico, en su relación no con el sujeto sino con lo que llama, un ser que en él se sostiene (en Radiofonía, pero como vimos supra esta es una manera próxima a lo que sostiene en la conferencia Joyce). Y es respecto a ese cuerpo del simbólico que dice, “tomado en sentido ingenuo, es decir aquel que cuyo ser en él se sostiene no sabe que es el lenguaje que se lo discierne, hasta el punto de que no se constituiría si no pudiera hablar” (p.18). El cuerpo hasta ese momento abordado por el imaginario o por identificaciones en ese registro, es ahora situado por un proceso de incorporaciones directas del simbólico. Y es porque hay ese proceso, que après- coup “el cuerpo del simbólico” calificándolo de incorporal (en el sentido estoico), término con el que podemos cernir en qué el simbólico sostiene el cuerpo, capta el empalme de las palabras y los cuerpos bajo un sesgo preciso, el síntoma. Y el goce como efecto del significante. Hablar la lengua del cuerpo: ese primer sentido es que se trata de enumerar todos los objetos de goce, que insiste en entrar al cuerpo del sujeto y el modo por el cual es imposible que entren todos aunque se insista. Aquí tienen un modo en que Lacan establece la escritura del goce del cuerpo a partir de la oblicuidad de Radiofonía.
Retomemos, pues, es en el transcurso del seminario R.S.I (1974-1975), que se ve a Lacan preparar su larga y sistemática —casi dolorosa— confrontación con Joyce.
Joyce le permite a la vez revisar dramáticamente ciertos aspectos fundamentales (¿conceptos?) y anudar en una última torsión de su deriva todos aquellos elementos esparcidos en el contexto de su propia construcción, que se detuvo con la muerte.
Lacan se sumerge con emoción y terror, en la enorme literatura crítica sobre Joyce, que se parece a un rapto, especie de captura como cuando Molloy evoca sus trabajos sobre la danza de las abejas:
Y me decía con arrobamiento, esta es una cosa que podría estudiar toda mi vida, sin jamás comprenderla. Y, en el viaje de regreso, me preguntaba si había alguna posibilidad de una pequeña alegría porvenir, pensando en mis abejas y su baile, casi me consolaba. Porque siempre quería un poco de alegría de vez en cuando (… )Y, no podía hacerle a mis abejas el mal que le había hecho a miDios, a quien se me había enseñado a prestar mi ira, mis miedos y mis deseos, y hasta mi cuerpo.19
Hay una complicidad entre una cierta alegría o gozo con el goce, la adquisición interminable de un saber imposible, y la relación casi irónica y excesiva con un Otro goce que podemos proyectar en la figura de Dios. Lacan se había impuesto un tal pensum (para evocar L’ innombrable esta vez, una especie de plan de estudio, una especie de obligación escolar) en razón de la invitación de Jacques Aubert: Lacan debía pronunciar el discurso de apertura del Coloquio Internacional sobre Joyce, que iba a tener lugar en París en junio 1975. Así que debía de pararse frente al conjunto de los especialistas internacionales reunidos en el nombre de Joyce. No podríamos desconocer aquí, que algo pasó que ese Jacques Aubert se quedó prendado no sólo de Joyce, sino del psicoanálisis, de Lacan y de su decir.
Es por la intermediación de María Jolas —editora estadounidense— fundadora con su marido Eugène, de la revista literaria Transition de París, que invitan a Lacan, lo que será fundamental, innovador y catalizador de aquello desparramado en su démarche: vital oportunidad de aclarar ideas.
Como el mismo Lacan (13 de mayo de 1901) lo recuerda en esta “Apertura” del Coloquio, que él se habría cruzado con Joyce en la librería de Adrienne Monnier Shakespeare and Company cuando tenía 19 años, y volvió al año siguiente en la primera lectura histórica de pasajes del Ulises, en francés y en inglés, poco antes de su publicación. Así que Joyce — podríamos decir— ya lo acompañaba cuando Jacques Aubert viene a encontrarlo. Un especialista francés en Joyce que se encargaba de la organización de este 5o simposio en la Sorbonne.
Nos importa cómo es que Lacan da cuenta de ello desde el 8 de abril de 1975, del seminario R.S.I.:
Me fui a pasear en Joyce, porque se me solicitó tomar la palabra para un coloquio. Y bien, si Joyce está atorado, en la esfera y en la cruz, no se debe solamente a eso de que leyó tanto a Santo Tomas a causa de su formación con los jesuitas. Todos ustedes están atorados como él en la esfera y en la cruz.
¿Qué acababa de leer Lacan en ese momento? El texto de Clive Hart Structure and motif in Finnegans Wake (1962). Y demuestra que el entrecruzamiento de un círculo y de una cruz (según Clive Hart, la estructura fundamental del último libro de Joyce), para Lacan sólo es la puesta en plano del nudo Borromeo.

Joyce habría fundado la cosmología de su libro y por tanto anunciado el descubrimiento de Lacan. Joyce en su bricolage, pues, con Santo Tomás y todo lo que es necesario para hacer un mundo, es decir, una esfera y una cruz. Al hacerlo, él inventa la escritura del nudo Borromeo: “pero nadie se da cuenta que ya es el nudo borromeo”, según Lacan. Clive Hart había descrito el esquema que explica el fundamento de “caosmos” de Finnegans Wake, el entrecruzamiento de una esfera y de una cruz —como un medio de pensar concretamente la cuadratura del círculo joyceano—, cuadratura que da su ritmo histórico propio al libro dividido en cuatro partes pero fundado sobre una progresión en tres épocas según la historia universal de Gianbatista Vico (Beckett, 2001).

En una carta que Joyce le envía a Mademoiselle H. Weaber en 1927 (una de su mecenas hasta después de la muerte de éste, ya que siguió haciéndose cargo de Lucía Joyce en el psiquiátrico y de Nora Joyce, la esposa), le describe su trabajo en curso sobre Finnegans Wake: “hago una máquina en una sola rueda. Sin los rayos, por supuesto, esta rueda es un cuadrado perfecto.” (J. Joyce, Letters, 1977).20
Lacan estaba feliz de tener en la mano un libro como el de Clive Hart, comenzando con este sus lecturas joycianas, había muchos otros, a veces citados por el mismo Lacan, otras no. Hugh Kenner, Richard Ellemann, David Hayman, Frank Budgen, Robert M. Adams Surface and Symbol the consistency of James Joyce,“Ulysses”. Sin duda, una obra cuyo título lo habría atraído enormemente, uno puede pensar.
En …Ou pire(1971-1972), había confesado estar hechizado y obsesionado por la estructura de los nudos borromeos, que había descubierto justo por Valerie Marchand, una joven matemática del seminario de Guilbaud sobre la topología; el encuentro con Joyce toma la figura de feliz coincidencia.
Joyce para Lacan, confirma la anterioridad del pensamiento de los escritores sobre los sabios (eruditos, estudiosos) y sobre los psicoanalistas, lo que el arte nos enseña, y este encuentro le permite inscribirse en el filo correcto de sus preocupaciones del momento. Lacan evoca de nuevo los nudos y los cálculos que implican.
Así en la apertura del seminario esta vez directamente consagrada a Joyce, Le Sinthome, el 18 de noviembre de 1975, Lacan recuerda esta invitación y el acontecimiento del Coloquio en París: “La Solicitud de Jacques Aubert, aquí presente e igualmente apremiante (tout aussi pressant) me arrastró a inaugurar el Simposio. Es por ahí que me permití desviarme de mi proyecto, que era, ya se los había anunciado el año anterior, titular este seminario, 4, 5, 6. Me contenté con el 4, y me regocijo, ya que con el 4,5,6, hubiera sucumbido”.
¡Cambió de rumbo! Joyce lo lleva a otro lado, es decir un personaje creador tan complejo y de tantos estratos.
Efectivamente, entre estos dos recuerdos, Lacan había dado otra vuelta de tuerca (tour d’écrou) a la imagen del nudo y de la manera de contar del 1 al 6. Mientras que él ya estaba bien comprometido —mordido por la lectura de Joyce—, Lacan hace un desvío hacia un autor que ya lo había ocupado en otro tiempo, André Gide, y evoca en el seminario a Paludes para citar el pasaje en donde Martín y el narrador comentan versos y proverbios latinos. Así “numero deus impare gaudet”, que traduce: “le numéro deux se réjouit d’être impair”. Noten que el impar implica cierta promesa de bienestar o de libertad, el narrador añade: “… on devrait dire au nombre Deux: “mais, pauvre ami, vous ne l’êtes pas, impair; pour vous satisfaire de l’être tâchez au moins de le devenir”. Lacan ve en este pasaje una promesa de bienestar (bonheur) al menos de“bon noeud”… borromeo. “Es preciso este nudo para hacernos ver que no se percibe le pair, (ou la paire [Pére/ padre]) que a partir del impair, luego (donc) un impair qui commence avec trois” (RSI)”, si abrimos a Virgilio sobre esta broma de burócrata.

Joyce acompañaba a Lacan desde hacía mucho tiempo, ya lo había citado en La carta Robada (1956/1966), en Lituraterre (1971), en el Epílogo (1973) a la aparición editada de su primer seminario de 1964 y en Encore.
Así se leerá, lo apuesto, este texto. El acento debe ponerse sobre el decir —no quien lo diga. No será como mis Escritos, cuyo libro se compra, para no leerlo [noli non leyere, Blanchot]. […] El que se deba a mi, no significa que no se haya establecido mucho antes de mis hallazgos, ya que al fin y al cabo, “Lo escrito como —para—no—leer”, lo introdujo Joyce, sería mejor que dijese, lo introdujo pues al hacer de la palabra tráfico [contrabando] más allá de las lenguas, apenas se traduce, por ser doquiera igualmente poco para leer.21
Resulta que entre todas las numerosas prácticas literarias a las que Joyce se dedicaba, hay algunas, de aspecto clandestino, cuyo desvío se refiere al recorrido de Lacan en esta época, hay un texto que Lacan nombró Escritos Inspirados [Écrits inspirés. Squizographie], conocido entre los lectores de Lacan, al que Jorge Baños dedicó extenso capítulo en La Novela de Lacan; este texto de escritos inspirados en 1931, trata de ese debate, para entonces largo, sobre la alteración delirante de la lengua, destacando la poética. El tema de la “ensalada de palabras” de Forel como un cierto tratamiento de la lengua. Freud, escribiendo sobre Schreber, 1911. Y Jung al escribir sobre la perturbación de la lengua en la Dementia Praecox eran ya textos instigantes.
Pero, es con Joyce, donde reactualiza sus “Escritos inspirados” siguiendo paso a paso algunos de sus laberintos (dédalos) traslenguas, y donde Lacan va a poder producir un cambio respecto de su posición sobre las relaciones de la lingüística y del psicoanálisis. Con Joyce, el acento puesto en el nombre propio (llámese el apellido) no se descuida más; Lacan no puede afirmar que se llame Lacan en todas las lenguas, y es que se trata al nombre propio como un nombre común. «Ustedes deben estar hasta la coronilla [en avoir sa claque], e incluso jaclaque, a la que también agregaré el han, […]. Reduzco así, mi nombre propio al nombre más común” , el juego de palabras culmina con jaclaque han , que produce homofonía con Jacques Lacan.»22
Desde el momento en que se abren algunas páginas joyceanas, las eventuales certezas sobre la lengua “materna” no se sostienen más por mucho tiempo que las que poseemos a priori del nombre propio (10 de febrero de 1976).
Con Joyce, podríamos ir por algunos retruécanos de su texto Los muertos, para hablar del gaélico, los irlandeses y de su lengua. “I’m sick of my own country, sick of it” “¡Estoy harto de mi país, harto!”
No tenemos tiempo-espacio aquí, sólo decir que para él la lengua impuesta es el inglés, el irlandés no es una lengua. Del gaélico borrado, no queda más que un acento, aquel de Lilly, lejana música que le confiere tres sílabas a su propio nombre. También Philippe Sollers, creador de ese magnífico neologismo “L’élangue” expresaba a propósito de Joyce:
Apoyándose en una lengua que ha sido borrada de la historia, el gaélico, queriendo destruir una lengua impuesta, el inglés, para ir hacia todas las lenguas, ¿por qué habrá querido hacer su revolución utilizando la mayor cantidad de lenguas? Justamente para señalar que el fin de las nacionalidades estaba decidido. Y eso es un acto de un alcance político inmenso. Además quería tocar el inconsciente. Pues, precisamente el apego a una lengua nacional es, lo sabemos por el psicoanálisis, una investidura preconsciente, Esa es la causa de que la mayoría de las personas encerradas en una lengua rechazan a la vez el inconsciente y el debate internacional […] En el fondo, ¿cuál es su acto político? Joyce va a desarticular, analizar, rearticular, y al mismo tiempo a anular el máximo de huellas, residuos culturales,ideológicos, históricos, mitológicos, lingüísticos, y religiosos. Puesto que si consideramos a la religión, como el fenómenos neurótico fundamental de la humanidad, estamos obligados a constatar, que, excepto Joyce, nadie parece haber logrado salir de la religión. Y, ¿por qué él? Porque ha conseguido por medio de su escritura un cierto saber sexual fundamental. 23
Y ahí, inmediatamente después Lacan lo atrapa en el vuelo. La L’élangue vendría a nombrar el lugar del saber de las lenguas. Hay una continuidad entre las lenguas, hay elasticidad en la lengua. La lengua es un chewing gum, y esta continuidad puede ser puesta en juego y practicada sin que por eso se desencadene la persecución significante dado ese punto de continuidad paranoica entre las lenguas. Incluso, con esto Lacan modifica su noción de palabra impuesta, hay ahí una reflexión sobre la escritura.
Será ya una razón de elegir este término de intraduction, para comenzar a dar cuenta del hallazgo de L’unebévue introducido en 1976. Puesto que Lacan, también, trata allí, más allá de las lenguas, a la palabra Unbewusste encontrada en Freud, introduciendo de hecho un tráfico, un contrabando entre las dos palabras que no depende totalmente del comercio lícito de la traducción usual, es decir, ese pasaje que hace del Unbewusste a L’unebévue diciendo hablo Freud.
No es fácil acomodar a Joyce en algún movimiento literario. No cabe en ninguna escuela: él, por sí mismo, solo, constituye una escuela, habría creado su propio idioma. Lacan respecto a Joyce, actúa rehusandose a ser otro glosador más, y su intervención se coloca firmemente en el interior del discurso del analista, no de la universidad. Joyce, como lo fue Lacan, estaba decidido a ser un pensador europeo, cuya influencia traspasara fronteras, destruyendo prejuicios de parroquia, abriendo ventanas y golpeando puertas. Lacan, por su parte, sitúa el objeto en el texto de Joyce, que lee con el fin de producir un sujeto dividido ahí donde se encontraba el lector llamado clásico. Es decir, se inventa otro lector. No toma como punto de partida el saber (S2) que habría que acumular antes de hablar. Aproxima, pues, una nueva lectura de la Ego Psychology, este nuevo ego lacaniano es como un ego scriptor, en la curva de la emoción y siguiendo el hilo de las redes de esta scripture, como dirá Joyce, viene a instalarse un nuevo goce, enjoy.

Imagen del seminario versión P. Valas
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B i b l i o g ra f í a
- Adorno, Th., El vanguardismo de los ancianos, En El vanguardismo de lo tardío según Th. W. Adorno, Esteban Alejandro Juárez [https://www.google.com/search? q=ADORNO+Y+EL+ESTILO+TARD%C3%8DO&oq=ADORNO+Y+EL+ESTILO+TARD%C 3%8DO&aqs=chrome..69i57.8156j0j15&sourceid=chrome&ie=UTF-8 ,]. Visitado por última vez el 18 de febrero de 2022.
2. Allouch, Jean, La scène lacanienne et son cercle magique. Des fous se soulèvent. Ed. Epel, essais, París, 2015 [En español, La escena lacaniana y su círculo mágico. Los locos se sublevan. El cuenco de Plata, Argentina, 2017.]
3. Beckett, S., Molloy, Ed. Minuit, París, 191951,1972, p.262-263.[Hay tr. Al español, ed. Alianza, Madrid, 2012]
____________“Dante, Bruno, Vico, Joyce” , en Detritus.Tusquets, Barcelona, 2001.
4. Guide, André, Paludes, París Gallimard, 2004.
5. Hart, Clive, Structure and motif in Finnegans Wake. Faber, Londres, 1962.
6.Hyman,D., The “wake” in transit, Universidad de Cornell Pr, NYC, 1990.
7.Joyce, J, Letters, Vol I, Ed. S. Guilbert, Londres, 1957. Citado en Jean-Michel Rabaté, en Lacan & la littérature , Ed. Manucius, París, 2005.
8. Joyce, James, Dublineses (1914), El retrato del artista adolescente (1916), “El retrato del artista“ (1904) y Stephen Hero (1912) , Los Muertos (2018), Ulysses, (1922), Finnegans Wake (1939), Penguin, L.A. 1987.
9. Lacan, J., Aún [Encore ]1972-1973, Ed. Piadós, España. 1987;
10. Lacan, J., El reverso del psicoanálisis 1969-1970,[L’envers de la psychanalyse], Ed, Paidós, España, 1990;
11. Lacan, J., Le sinthome 1975-1976, Editorial Seuil, Paris, 2005.
12, Lacan, J., Les non-dupes errent 1973-1974, Inédito, Biblioteca de L’école lacanienne de Psychanalyse,[https://ecole-lacanienne.net/es/bibliolacan/seminaires-version-j-l-et-non-j-l-2/} visitado 19 de marzo 2022.
13. Lacan, J., L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre 1976-1977. Inédito. Biblioteca digital de L’école lacanienne de Psychanalyse[https://ecole-lacanienne.net/es/bibliolacan/seminaires-version-j-l-et-non- j-l-2/].
14. Lacan, J., Lacan, J., “Lituraterre” (1971), en Autres Écrits, ed. Seuil, 2001.
15. Lacan, J., Los cuatro Conceptos fundamentales del psicoanálisis 1964, Ed. Paidós, España,1987.
16. Lacan, J., …Ou pire (1971-1972). Inédito, [https://ecolelacanienne.net/es/bibliolacan/seminaires-version-j-l-et-non-j-l-2/]
17. Lacan, J., “Epílogo” (1973), en Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós editores, Barcelona, 1982.
18. Lacan, J., “Radiofonía”, Otros Escritos, Paidós, Argentina, 2012.19. Lacan, J., R.S.I, 1974-1975, Inédito. [https://ecole-lacanienne.net/es/bibliolacan/seminaires- version-j-l-et-non-j-l-2/ ].
19. Lacan, J., La Topología y el tiempo (1078-1979), Inédito. [https://ecole-lacanienne.net/es/bibliolacan/ seminaires-version-j-l-et-non-j-l-2/ ].
20. Levin, Harry, James Joyce, FCE, Breviario 144, 2da edición ,4a reimp, México, 2014.
21. Millot, Catherine, La vie avec Lacan, Ed. Gallimard, París, 2016.
22. Said, W. Edward, Sobre el estilo tardío: Música y literatura a contracorriente, Ed. Debate, España, 2009.
23. Sollers, Philippe, Joyce & Paris, ed. Publ. CNRS, París, 1979.
24. Soury, Pierre,“Introduction aux dessins et schémas topologiques de Monsieur Lacan”, en Quarto, n°5, 1981, París, publicaciones de l’École de la Cause Freudienne de Par
25. Victoria, J D, Finnegans Wake, de James Joyce. Una lectura anotada de cuatro capítulos. Versión, sinopsis y estudios, Ia edición, Colmena editores, noviembre, 202
26. Viltard, Mayette, “Scilicet”, L’unebévue Revue de Psychanalyse, E.P.E.L, París, 1993, [Revista de L’école lacanienne de psychanalyse]
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N O T A S
1 Miembro de L’école lacanienne de psychanalyse, practica el psicoanálisis en la ciudad de México. Este texto fue presentado en la conmemoración del centenario de la publicación del Ulyses de James Joyce, el 2 de febrero de 2022, en el marco del seminario Lacan lector de Joyce (2021-2022) organizado por la misma autora.
2 Theodore Adorno, El vanguardismo de los ancianos, Conversación radiofónica con el crítico de literatura Hans Mayer, emitida en enero de 1966, con el equívoco título Avangardismus der greise, una forma de exposición que ninguno de sus lectores se sorprenderá ante la ausencia de cadenas argumentativas y menos aún se vería tentada a exigirlas. En Esteban Alejandro Juárez El vanguardismo de lo tardío según Th. W. Adorno, [https:// http://www.google.com/search? q=ADORNO+Y+EL+ESTILO+TARD%C3%8DO&oq=ADORNO+Y+EL+ESTILO+TARD%C3%8DO&aqs=chrome..69i57.8156j0j15&sourceid=chrome&ie=UTF-8 ,]. Visitado por última vez el 18 de febrero de 2022.
3 Muy finamente trabajado por Gabriel Meraz de quien admiro su trabajo.
4 Sesión del seminario Le sinthome, 11 de mayo de 1976. Cf. Catherine Millot, La vie avec Lacan, Ed. Gallimard, París, 2016. P. 96.
5 En un juego de lenguas: Who ails tongue coddeau , a space of dumbillsilly? En la homofonía : Où est ton cadeau, espèce d’imbécile? [¿Dónde está tu regalo, especie de imbécil?]. Relatado por Catherine Millot, en La vie avec Lacan , op, cit, p. 97; y retomado por Jean Allouch, en La scène lacanienne et son cercle magique: Des fous se soulèvent, Ed. Epel, París,2015, p. 165. [Hay traducción en español.]
“Joyce emplea la palabra “Tongue / lengua” que marca más bien la sensorialidad del sabor. A diferencia de las serpientes, que tienen una lengua bífida, habla a menudo de su trifid tongue separándose de todo binarismo y acentuando, de esta misma manera, el sabor del órgano. El texto de Joyce llama a la oralización para hacer escuchar la voz del equívoco, como en la escritura superpuesta de un pentagrama musical, cuya vía escrita podría constituir el instrumento. Una sola línea melódica restringe, limita demasiado la tesitura. Esta nota la cerraré con: “El montaje: La imitación de la vida por medio del lenguaje no se ha realizado nunca de un modo más literal. El Ulises ignora los acostumbrados formalismos de la narración y nos invita a compartir una corriente de experiencias no diferenciadas.” En Harry Levin, James Joyce, FCE, Breviario 144, 2da edición ,4a reimpr.,México, 2014, p.90.
6 Catherine Millot, opus cit.,p.9.
7 Samuel Beckett
8 J.Lacan, Seminario Le sinthome 1975-1976, Editorial Seuil, Paris, 2005, p 39.
9 Diferenciarse de Freud no sólo por la topología propia a su discurso, sino por el lugar del Nombre-del-Padre.
10 Jacques Lacan, Séminaire Le Sinthome 1975-1976. Op. Cit, p. 18. [Tr. En español, p. 18]
11 Esta comprehensión topológica del agujero, es extensa, comienza con Euler y las fronteras topológicas , pasando por Moebius y Listing, pero es Rienmann al estudiar superficies quien sugiere las formas de contar los agujeros, a partir de los cortes posibles producidos en el objeto sin partirlo en dos piezas. Henri Poincaré fue el continuador con su revolucionario artículo “Analysis Situs”. Al introducir conceptos como el de homología, permitió capturar agujeros unidimensionales, bidimensionales en forma de cavidad, por ejemplo, dentro del queso suizo y en dimensiones superiores. El número de estos agujeros, uno para cada dimensión, se conocen como los números de Betti. De las fronteras a los cortes hay saltos cualitativos y lógicos.
12 Eso implica quedarnos con la noción de interior/exterior.
13 Agradezco infinitamente el envío de algunos textos sobre topología por parte de Pablo Amster, matemático en Buenos Aires, y a Gabriel Meraz, en México.
14 Pierre Soury, “Introduction aux dessins et schémas topologiques de Monsieur Lacan”, en Quarto, n°5,. 1981, París, publicaciones de L’école de la Cause Freudienne de París.
15 J. Lacan, Les non-dupes errent 1973-1974, Inédito, Biblioteca de L’école lacanienne de Psychanalyse, [https://ecole-lacanienne.net/es/bibliolacan/seminaires-version-j-l-et-non-j-l-2/} visitado 19 de marzo 2022. Subrayado mío.
16 Debemos tomar nota como muy bien muestra Jean Allouch, que este nudo de 4 consistencias tampoco prosperó, detrás de este seminario de los años 75-76. Sugiero, la lectura de Jean Allouch en su La escena lacaniana y su Círculo mágico, Los locos se sublevan, La scène lacanienne et son cercle magique. Des fous se soulèvent. Ed. Epel, essais, París, 2017, pp.163-19o]. Lacan, digo yo, añade un nuevo paradigma estético: Síntoma-signo a descifrar y en su vínculo con la estructura íntima tiene el sentido de lo que parece, de lo que se manifiesta. El síntoma ya no será predominantemente simbólico a descifrar y a interpretar. Deja caer la palabra clínica, para salir de la clínica de la estructura, y avanzar borromeanamente. Ridiculiza la idea de cura, y relativiza la idea de terapéutica. Al prejuiciar esta última, le sinthome, amplía el concepto freudiano de síntoma, aquel que dice que es capaz de levantarse, hasta incluir en él estos restos sintomáticos. Es eso que subsiste del síntoma, según Freud, en el fin del análisis. En psicoanálisis síntoma es aquello que puede levantarse, disolverse, desaparecer. El prejuicio terapéutico es ceder en sus límites, ceder para fines utilitarios, normalizados de gobierno. Sinthome es el nombre de lo incurable, del artificio.
17 J D Victoria, en el prefacio que hace a su traducción al español del Finnegans Wake, de James Joyce. Una lectura anotada de cuatro capítulos. Versión, sinopsis y estudios, Ia edición, Colmena editores, noviembre, 2021, p. 9.
18 Como dice Hyman en su texto “The wake in transit” con estos nuevos hallazgos borradores y notebooks, inaugura una nueva era de estudios sobre Joyce. Si se preguntan por dónde empezar : Dublineses es una recopilación de 15 relatos breves inspirados en la clase media irlandesa a principios del siglo XX, pero tenemos ese antecedente de El retrato del artista adolescente, que se continúa luego de estos otros dos textos El retrato del artista (1904) y Stephen Hero (1912).
19 Samuel Beckett, Molloy, Ed. Minuit, París, 191951,1972, p.262-263. [Hay tr. En español, ed. Alianza , Madrid, 2012]
20 James Joyce, Letters, Vol I, Ed. S. Guilbert, Londres, 1957, p. 251. Citado en Jean- Michel Rabaté, en Lacan & la littérature , Ed. Manucius, París, 2005,p. 158.
21 Cf, “Epílogo”, en Seminario Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, p. 287-290. Recordamos también que el juego de Lettre – letter- liter, ya lo había pronunciado en el seminario sobre “La lettre volée” [La carta robada].
22 Cf. Seminario citado, sesión del 10 de febrero de 1976, p. 87.
23 Philippe Sollers, Joyce & Paris, ed. Publ. CNRS, París, 1979.p. 110. citado por Mayette Viltard en Scilicet, L’unebévue Revue de Psychanalyse, E.P.E.L, París, 1993, p. 88. [Revista de L’école lacanienne de psychanalyse]
Magnífica contribución. Sumamente informativa. Me la guardo.
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