Escritura y experiencia de los límites

La escritura me condujo al silencio, largo silencio”.“Eso se organiza entre la mano y la. página” S. Beckett.

Un pensamiento finito se llama también escritura, es decir, inscripción de una violencia y de que todo sentido es escrito, y todo pensamiento finito es un exceso infinito. Jean-Luc Nancy.

      [..] el único texto sagrado con el que tienen que ver [el analista] está engastado en la palabra del analizante. Es de  los analizantes, el gesto de aportar su síntoma al analista de su elección. ¿Qué hace el analista?Recibe. Jean Allouch.

Lacan se interesó por la letra y la escritura a lo largo de su enseñanza.  ¿De dónde saca su saber? Del escrito, de su estructura particular que permite, precisamente, tomar en cuenta fenómenos de clausura e interpelación; la escritura solo firma el duelo por la ausencia. Escritura: presencia de un enigma. La escritura ha sido explorada en las formas que toma en los estados clínicos* donde las palabras no desembocan en nada, no se oye, ni se ve nada a través de ellas: mal vu mal dit –diría Beckett. Y sin embargo, la escritura está ahí, insistiendo, persistiendo. Los clínicos, también, han recurrido a diversos escritos para localizar “síntomas”, o como Lacan —mediante la lectura de textos no analíticos, se interesa por “el modo en el que Joyce funcionó como escritor”, *sin duda hay en este último una reflexión sobre la escritura. Entre las numerosas prácticas literarias a las que Joyce se confiaba, hay algunas —-con cierto aire clandestino—-, que conciernen al giro de Lacan en un tramo de su recorrido. 

Hay visiones y audiciones que no son asuntos privados, la escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen, es ese lugar neutro, fuera de la figura solitaria del autor, con prácticas de devorador y estatus de consumidor genial. Desapropiadas del dominio de lo propio, son acontecimientos en el lindero del lenguaje, el límite no está fuera del lenguaje, sino que es su afuera, precisa Deleuze. “Una exterioridad que —-en palabras de Lyotard—- el discurso no puede interiorizar como significación”, *es decir, un discurso excedido, siempre excedido, fuera de sí, de sus goznes. De esta exterioridad mutante y plástica, vive también el arte. El arte transforma el interior del discurso en figura, pliega el texto, lo anuda y lo convierte, en diferencia y en excedente significante, en obra. Son acontecimientos de lenguaje, no lingüísticos, pero que sólo el lenguaje hace posible: alteridad del lenguaje / lenguaje de la alteración. Para algunos la escritura puede ser salvación, para otros una devastación. La escritura contiene siempre un componente de fuga: The flow of the language it is.*

Siguiendo la palabra del escritor*: acevera no confundir la escritura con la literatura y como Roland Barthes, concede un estatus a la autonomía de la escritura. No se elabora gran cosa intelectualmente cuando se tiene poco dominio de la lengua, de su estructura y de su vocabulario.  Escribir no es imponer una forma (de expresión) a una materia vivida. Es habitual subrayar que Joyce plantea exigencias muy severas a sus lectores, no son estas las maniobras de un hombre que habla, sino de un hombre que escribe. Es un arte que despliega sus efectos en el tiempo, como la música. Los grandes libros nunca están escritos para la comunidad consolidada, sino para quienes comienzan a pensar.*

Siguiendo a Lacan: “La gente escribe sus recuerdos infantiles… Es el pasaje de una escritura a otra escritura. [pero]   El psicoanálisis es otra cosa nada dice que encamine a escribir. …amerita pensárselo dos veces antes de pedir, en nombre de no sé qué inhibición, ser puesto en situación de escribir. No está en absoluto decidido que con el psicoanálisis se llegue a escribir”. *

Para el analista, la escritura es capital, devenga o no literatura, y aún más, literatura reconocida por el gran público. El hecho mismo del escrito, “trazo”, “letra” o “cifra”, tienen, en efecto todo su peso, antes de que tome —sea lo que sea— forma y valor de texto. “No se trata de esta escritura simplemente instrumental y técnica que, en la tradición filosófica, está descrita como significante de significante, sino este juego (jeu/je) de la repetición, que afirmándose como je, libera a la lógica de la ganga gramatical que la envuelve (28 de febrero 1968).*

Hablando con propiedad esto supone una investigación de lo que significa escribir. “En el discurso analítico hemos de situar la función del escrito”.* ¿Qué se ciñe gracias a la escritura? ¿La vida como escritura? ¿Máquinas menores para inventar la vida? ¿Lo que se escribe es la consecuencia de lo que se es? ¿Un paso de vida que atraviesa lo vivible y lo vivido? La escritura es inseparable del devenir. ¿Hasta dónde llegar? ¿por dónde pasan los paralelos que orientan? “Cuando se escribe se puede tocar el real, pero no lo verdadero”.* Se ha privilegiado el lenguaje hablado como si este constituyera el lenguaje por excelencia, y la escritura no fuera más que una transcripción de la voz. Me oriento, con algunos hilos. “El artista no es el redentor. Es Dios mismo como hacedor”.  “Allí confío en mis nudos, eso es con lo que opero, La operatividad de los nudos…”. *

Se dice que estamos en el ocaso del paradigma de la escritura y si bien el crepúsculo de la escritura se confunde con la metamorfosis de la escritura misma, se abre paso a un “esquema motor”. 

Algunos pensadores, observan que —la aplicación semántica del concepto de escritura que se extendió al código genético, al “programa cibernético”, e incluso a una comprensión de una situación histórica, pienso en Hugh Kenner* y su lectura de Joyce —con la tipografía, los neologismos y la localización del ojo— o como recoge Derrida en el primer capítulo De la gramatología, “el fin del libro y el comienzo de la escritura”—- ha entrado en la penumbra de una desaparición.  Frente a este hecho de cultura, se dice que hay una nueva figura que empuja al abandono de la ontología del grafo, cuya versión (biológica) sería la cadena cifrada, se propone un paradigma en la plasticidad.  “La plasticidad toma forma ahí donde […] ya no se escribe”. Un vínculo plástico que engarza todo el real en su constante transmutación, un movimiento en el que el concepto de plasticidad se impone progresivamente como el estilo de una época trans

Para este taller se propone la participación activa de los integrantes y así, facilitar un recorrido por ciertos textos de Lacan y algunos otros intercesores* que nos permitan tener elementos analíticos para interrogar estos campos plásticos, con nuestras experiencia, lecturas y juegos de re-escritura. 

C i t a s

  1.  Charles Juliet, Rencontres avec Beckett, Ed. P.O.L., París, 1999
  2. Jean-Luc Nancy, Un pensamiento finito, México, Anthropos, 2002, p. 8.
  3.  Mais chers collègues … Inédito. 

Publicado por Entrelacs

Practico el psicoanálisis en la Ciudad de México. Miembro de L'école Lacanienne de Psychanalyse. Doctorado en Psicología clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México. He participado en actividades en La Universidad París VIII y el Instituto Cervantes en París. Invitada en la Universidad Autónoma de Querétaro y de las Universidades autónomas de Coahuila y Tijuana, BC. He sostenido desde 2012 sobre EL Seminario de Lacan, en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM y en La Alianza Francesa de CDMX. Con publicaciones en revistas en México y en el extranjero, ha publicado el libro Figuras del Otro, 2013.

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