Hacia «el efecto de sentido»

Reunión del seminario del 20 de marzo 2025 Peirce frecuentado
La existencia surge del lenguaje
Revisitae algunas ideas de las que hemos recorrido en este semianrio , he puesto atención las últimas reuniones al tema de la ontología … para hacer, ahora, un relieve un recapitulado Lacan pudo declarar , dije: ¡El Otro no existe! Atentaba, en un momento en el que Otro pertenecía al abecé de lo que se ha cristalizado en el lacanismo. Hoy explicitamos :”El Otro no existe” significa exactamente que el “El Uno existe”. Digamos como otra forma de decir “Yad’lun”, que lacan lanzó como una exclamación . ¿Cual es este Uno que existe mientras el Otro no existe? Es el Uno del significante.
*El Otro no existe* no significa que *el Otro no es*.
El ser es también equívoco porque se relaciona con el discurso, con lo que se dice. Y, en este punto, Lacan es contundente y preciso. Vean el Seminario Encore, (página 92), donde deja en suspenso que no hay ser más que en el dicho, pero declara con certeza que no hay dicho que no sea del ser. Es imposible hablar sin determinar un ser, seres, del ser, como se dice del aire, ¡del aire! Llamémoslo el ser del lenguaje, aquel que no tiene su ser más que por ser dicho. Evidentemente, esto puede ser cualquier cosa. Estamos bien situados para conocer esto. Estamos cubiertos por ello cuando estamos en la tarea de recoger los dichos de la asociación libre. La asociación libre es la ontología desatada – madres fálicas, padres que no lo son, hombres que se feminizan, odios que son amor, sufrimientos que son gozos, y para colmo, una pulsión que es de muerte. A priori, esto no vale más que lo que vale el unicornio (de Wittgenstein) o el círculo cuadrado (de Joyce); son seres del lenguaje.
Como tal, el Otro no está en absoluto sustraído al ser. Al contrario, no se entiende nada de este maravilloso concepto forjado por Lacan del gran Otro sin captar que se inscribe en el nivel del ser, para distinguirse del nivel de la existencia. Es imposible orientarse sin distinguir entre ser y existencia.
Quizás, aquí está nuestra ontología, que en su momento me llamó la atención porque no la encontraba del todo en su lugar, en su buen lugar, en el discurso de Lacan de aquella época. La ontología es la doctrina del ser, y el Otro es un lugar del ser, el lugar ontológico que busca todo dicho y donde se inscribe el discurso. Es imposible hablar sin hacer reverencia al lugar del Otro. Esta reverencia se toma por una referencia, pero no lo es.
Así en la sesión del 21 de junio Lacan nos dice: “El que comanda – eso fue lo primero que intenté enseñarles este año con el título de “Hay UNO” [Yad’lun], lo que comanda es el UNO. El UNO hace el Ser.
«Les Pedí que buscaran eso en Parménides y quizás alguno de ustedes me hayan obedecido. El Uno hace al ser , como la histérica hace al hombre. Evidentemente el ser que ese Uno hace, no es el ser, hace al ser».